El jueves 28 de febrero, cálido, febril y apasionado, a las 21.30 horas, con los fuegos de artificio que invadían la noche de esta bella ciudad salteña con sus múltiples colores, y que se mixturaban con la voz, en la presentación del conductor; Oscar Humacata, y su tradicional grito: “Alegrate Cafayate”, daba comienzo formalmente la 34º Edición de la Serenata a Cafayate. El público – que provenía de las distintas regiones geográficas de nuestro país y del extranjero – se iba aprestando a vivir la primera de las jornadas de un festival que sería inolvidable.
La cita: el tradicional predio de “La Bodega Encantada”, donde se juntan los duendes con los espíritus de los viñedos, el motivo; encontrarse con amigos y familiares para vivir unas jornadas a todo folklore.
En esta primera jornada, el público iba colmando la totalidad del predio con el transcurrir de las horas, a medida que los artistas que se presentaban en el escenario cumplían con creces las expectativas de sus seguidores. Así pasaron Los Changos, Los Izkierdos de la Cueva, Luis Leguizamón, Los Copleros, Trébol y Los Salamanqueros, entre otros.
Como números “convocantes”, en esta velada estuvieron presentes Los Tekis; que realizaron temas de su nuevo disco “Mamapacha” y dejaron ver todo el colorido del carnaval jujeño en cada una de sus interpretaciones. En un show prolijo, sin fisuras y que pone a las claras su amor incondicional por su Jujuy natal, hicieron bailar y cantar a la platea. También dijeron “presente” Sergio Galleguillo y Los Amigos, que dejaron todo de sí en el escenario. Con ritmos que pintaban su Rioja querida, afirmaron una vez más su lugar de privilegio en el cancionero nacional.
Los buenos e imborrables recuerdos de tiempos anteriores, la melancolía, y alguna lágrima que corría presurosa y disimulada por las mejillas de más de uno, estuvieron presentes cuando subieron a mostrar su permanente vigencia, los integrantes del Dúo Salteño. Con la calidez, frescura e inalterabilidad de sus voces dejaron flotando sus temas más clásicos y que a la gente aún le perdura en sus corazones.
Otro de los momentos más emotivos de esta primera luna, se vivió cuando se le realizó un sentido homenaje al “Payo” Solá. En la oportunidad estaban presentes su hijo y su nieta.
La segunda noche, cargada de energía, de sensaciones que se cruzaban y de algunos rumores sin fundamento, comenzó con las más diversas propuestas musicales.
Así se combinaron el arte de Los Luceros, Yerba Altiplano, Marcos Arjona, Los Arrieros de Salta, con el de Los Guaraníes; en un show soberbio, Paola Arias; con toda la fuerza que le es propia, Vale 4, Los Huayra; que histoicamente aguardaron hasta las seis de la mañana para subir, y que le regalaron al público una actuación de casi dos horas, y Las Voces de Orán. El recuerdo de esta noche, y el homenaje más certero fue para los integrantes de Los Tucu Tucu.
La última noche; la de cierre, tal vez la más esperada por toda le gente, por cuanto, las entradas se habían agotado el día anterior, era la noche del Chaqueño Palavecino.
Esta noche también fue especial, porque estuvieron presentes el vicepresidente de la Nación, el gobernador de Salta y el intendente de Cafayate, quienes en forma conjunta anticiparon novedades para el turismo y la cultura de esa provincia. Culminado lo protocolar, la noche siguió su curso, no sin antes hacer un alto en el camino y rendirle el merecido homenaje a uno de sus hijos dilectos; El Chango Nieto, la plaqueta recordatoria la recibió su hija Carla.
En lo estrictamente artístico, estuvieron presentes Horacio Banegas; quien convirtió al predio de la bodega en el patio de la Abuela, regalando todo el color y el calor de los ritmos santiagueños, Mariana Cayón – hija mimada de Cafayate –; hizo delirar a los asistentes con los mágicos sonidos que emitía su quena y un repertorio que puso a las claras su ductilidad y versatilidad interpretativas, Canto 4, Los Auténticos Cantores del Alba y La Yunta. También tuvieron su espacio, en la “previa”: Los Diableros de Orán, Los de Cafayate, Ecos de mi Tierra, entre otros.
Las primeras luces del alba ya se vislumbraban en el cielo, cuando subió al escenario Chaqueño Palavecino, quien comenzó su actuación con temas de su nuevo disco, le siguió con un repertorio de lo más variado y con la fuerza de siempre recorrió casi cincuenta temas, en algo más de tres horas de actuación. En algunas pausas, entre tema y tema, aprovechó también para responder a aquellos que lo han maltratado de alguna u otra forma, y a la prensa que aseguró cosas que no eran ciertas.
El día ya había comenzado, el sol despuntaba sus rayos impiadosos, la brisa mañanera se desvanecía, los quioscos cerraban sus cortinas, algunos trasnochados bebían su último trago, otros, en cambio, le ofrecían a La Pachamama, para que el año les sea venturoso. Lo cierto es que otra edición terminó y habrá que esperar hasta el próximo febrero para decir a viva voz: “Alegrate Cafayate”. |